viernes, 25 de diciembre de 2015

Anacoreta frustado

Cual personaje
tomado de una dimensión
y teletransportado a otra
de forma misteriosa
figuran los sucesos y los seres
no logrando
resultarles legibles
ni tampoco, de interés.

Ya quisiera irse por ahí
en una vida de anacoreta
-iluminado y orando por todos
a la distancia-
mas, no puede.
Es probable que nunca lo haga.
¿Cobardía, quizás? 
Se conoce, comprende y no se acepta.

Prefiere intentar la inserción
y no le sale natural


2 comentarios:

Unknown dijo...

Camino a través de la vieja luz amarilla del sol
hasta llegar a la mesa de la cocina,
donde el poema que trata de mí
yace junto a los libros
en los que se me cuenta
entre los Dylans muertos y los futuros.

Supongo que comprenderás
que no tengo ninguna prisa por dar el paso.
La luz del sol es vieja y amarilla.
Una inundación de algo
en lo que yo había trabajado para destilar una sola gota
en ese raído y pequeño laboratorio
que es mi talento.

Estoy aquí soñando sudoroso
(te enamorarías de mi otra vez??),
soñando con una camisa, una corbata
un traje blanco, una vida,
una nueva vida en una ciudad cálida,
lejos de la envidiosa práctica
de la palabra escrita.

Mira lo que el sol
ha hecho a las margaritas de mi jardín,
sus esqueletos deben parecer basura y desperdicios
a muchos amantes de lo natural
pero para alguien que ya se marchitó
solo es su reflejo.



J.

Literalia dijo...

Hola, ¿el escrito es de tu autoría?

Gracias por compartir y bienvenido.

¡Saludos!