lunes, 4 de agosto de 2014

Una llave

¿Para qué
esperar
a que te devuelvan
la llave

la que te prestaron, más encima
en vez de ir 
y armar la tuya

con esa 
que puedas andar 
y desandar a tu antojo
cerrando ciclos
y abriendo espacios?

3 comentarios:

Francisca Montes Ch. dijo...

Pareciera que a veces olvidamos que podemos optar por actuar en lugar de esperar.
¿Será "la espera" una opción o una excusa muy popular?

Echaba de menos leerte, oye!
Saludos c:

Literalia dijo...

"Las esperas" y "esperanzas", ¿serán muy amigas? Pienso en Cortázar y las últimas me caen mal. Por añadidura, también las primeras. Ese espacio de confort, ese sueño permanente...

Bueno, enajenarse también es necesario para las futuras actuaciones, supongo.

¡Gracias por pasar!

Francisca Montes Ch. dijo...

Qué ambivalentes son: La espera se sobrelleva gracias a la esperanza; la esperanza conlleva un período de espera...
Yo creo que no me gusta esa relación, más que detestar los conceptos por separado.
Porque en realidad la fusión de ambas evoca recuerdos jajaj

Siempre es un gusto reflexionar acerca de temas "dolorosos" (muy dramático de mi parte definirlo así, lo sé), lo doloroso solo lo hace interesante, creo yo.