miércoles, 19 de febrero de 2014

...hablando para sí

Una mujer sentada en la cama frente al computador portátil, mira hacia la ventana. Fuera, un alto muro. Nada especial, excepto por la maravillosa telaraña que figura entre los ladrillos. El viento mueve levemente algunos hilos, sin embargo, la creación más profunda se mantiene intacta. Se vería hermosa en el verdor del jardín –cavila un segundo-, acá prácticamente se pierde su color entre el cemento y el ladrillo. Pero, bueno ¿no es obvio que se proteja así? ¿Por qué una araña erigiría un lugar para sus hijo/as justo en un sitio peligroso? Me gusta su compañía, además. (Cómo si eso le interesara a ella, ¡ja!)

A veces quisiera tener con quien compartir los libros y los crucigramas dijo en voz alta y río, al descubrirse hablando para sí casi sin notarlo, como sucede en otros momentos de mayor actividad.

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