jueves, 28 de noviembre de 2013

Aventuras y quimeras

Ella, saliendo a la calle sin ninguna novedad, solo intensos deseos de llegar a casa. Intenta pensar en los pequeños logros del día, pero aun así no logra tranquilizarse. Siente que cada hombre con el que se encuentra comienza a mirarla de forma lasciva, como si algo transmitiera su cuerpo, sus ojos...

De repente la emoción del momento, fue miedo. Miedo a que uno de aquellos hombres perdiera el control a medio camino, miedo de que los otros dos que vio en el metro, vinieran a aprovecharse de ella, a toquetearla toda...A llevarsela a un terreno baldío...Imágenes confusas, ganas de correr. En cada locomoción de la tarde, igual.

Y todos con el rostro del mismo hombre. De aquel que conoce bastante, que no muestra gran interés cuando se encuentran por "casualidad", pero la acecha. 

Quizás exagera y sigue soñando, ahora despierta.

*

Cree que lo mejor es volver dormir, pero no puede.

**

Ahora...se descubre pensando en él. Imaginando que será lo que él elucubra, cuáles son los otros mensajes cifrados, en los constantes que le deja en su casilla de correo.  

Ella no podría quererle, en cualquier caso. Es desordenado. Es mirón. Piensa que la infidelidad no le importaría y que hasta podría ser violento. Celoso.

***
4 am. Nuevamente abre los ojos. El sexo humedecido. El amor de pronto. Un amor, que despejará la mañana, claro. Es un típico caso de "insalubridad amorosa producto del estrés", define el doctor de sus aventuras y quimeras.

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