viernes, 9 de agosto de 2013

El fin de la jornada - Charles Baudelaire

Bajo una pálida luz
corre, danza y se retuerce
la Vida, impura y gritona.
Tan pronto como a los cielos

la gozosa noche asciende
y todo, hasta el hambre calma,
ocultando la vergüenza
Se dice el Poeta: «¡Al fin!

Mis vértebras, como mi alma,
codician dulce reposo;
de fúnebres sueños lleno

la espalda reclinaré
y rodaré entre tus velos,
¡Oh refrescante tiniebla!»

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