miércoles, 10 de julio de 2013

No te vayas aún...

¡La felicidad se presenta de un modo tan egoísta! Su belleza encandila y uno quisiera poder sostenerla entre los brazos y mecerla. Llenarla de besos en agradecimiento, por traer días inolvidables...

Se desearía invitarle a quedar por siempre, a hacerla parte de la casa; a que el sol continúe iluminando lo que pareció una cantidad exorbitante de noches sin luna.

¡No te vayas aún, alegría! 


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