lunes, 17 de junio de 2013

¡Ya poh, cuéntame!

...No hay mucho que contar...

¡Weona, conozco ese tono! ¿cómo me llamas dándole tantas vueltas a cosas de las que ya conversamos?

Bueno. Sí, es verdad. Pero, es que me da miedo...Hablar de esto, es para mí como hacerlo posible...

¿What?

Pasé un fin de semana ideal con un tipo. En realidad, con un muchacho. 

¿Ya? y ¿Quién sería precisamente? ¿El chico con que ibas al cine, el músico?

Pianista, sí. Aun no termina la carrera, pero hace rato también imparte clases...

Pero, y ¿qué onda? ¡Cuéntame!

Compartimos todas aquellas cosas que me gustan y que también le divierten.

Íbamos al cine, pero ambos nos atrasamos en llegar al sitio de encuentro. Yo más, así que él aprovechó de beber un rato con la agrupación con que ensaya los sábados. Al final, fuimos a su departamento.

¿Qué te puedo decir? Nos tomamos unas cervezas y el picadillo a gusto. Me mostró un libro de cuentos cortos que leyó hace poco y encontró en Valpo, en la librería junto al terminal. Yo, poco a poco comenzaba a encantarme con el ambiente, la música que nos mostrábamos intercaladamente...  Después pasamos al vino (jote, sí, la misma flaite de siempre, lo sé) y nos dio por compartir nuestros animé favoritos...Para él resultaba muy gracioso que me gustase. Seguiríamos con un par de películas y me pareció bastante tarde para ir a casa. Ni quería. Le dije si no era problema alojar; no  lo noté incómodo ni nada por el estilo. Por mi parte, estaba contenta por las cervezas y el momento, admito. Ese tipo de experiencias sencillas me alegran la vida y hace rato no vivía una.

En el sofá fue todo ternura. Durante la primera película comenzó a darme frío; me prestó una manta y me acurruqué. Patudamente me apoyé en una zona de su pecho o estómago -créeme que no recuerdo bien- y él, me acarició la mano. En ambas películas. Todo, sólo en mi mano. Hice lo propio con mis dedos en los suyos. Al terminar la cinta, me acomodo medianamente para preguntarle algo, se me acerca y me besa. ¿Por qué eres tan linda? (me río por dentro, jamás se me habría ocurrido que yo pudiera parecerle linda. Tampoco él a mí. Es decir, tengo claro que antes nunca nos miramos con otros ojos. Como le dije más tarde, si lo hubiese visualizado con alguna mujer, sería con una chica de su edad -unos 7 años menos que los míos-, mucho más delgada que yo, quizás más baja, rubia, piel aun más clara...)

¿Aló?  ¿Estás? ¿Te aburro mucho?

Cata, sigue no más. Te escucho.

OK. Ya era bastante tarde -o temprano- y le pedí algún buzo prestado para no pasar frío cuando me acostase. Mucho pudor. Cambio de ropa en el baño. Me dijo que si quería dormir con él. Acepté claro...

Y???? ¿Qué tal?

Espérame pues. No pasó nada más que los cariños más lindos de la vida. Hablamos mucho. Me dijo que aunque me deseaba muchísimo, prefería no echarlo a perder acostándose conmigo como lo hizo con otras mujeres, sin amor. Que algo estaba pasando, que no quería faltarme el respeto, ni a él. Seguimos hablando, regaloneando, por tantas horas, que se me pasó la leve embriaguez del alcohol y me quedó solo la de su presencia...De pronto, comencé a hablar incoherencias y supe que me quedaría dormida. Me conozco.

Al día siguiente, me di cuenta que tenía muchas ganas de charlar otra vez. Le escuché atenta y también le conté otras muchas cosas. Cariño, mimos para dos. Tenía que irme pronto a casa. Compromiso familiar ineludible. No quería perderme este pequeño espejismo y él, insistía en que me quedase más, que almorzáramos juntos, que cocinásemos algo. Me sentía como ante un imán. Nos abrazamos tantas veces que perdí la cuenta. Besos, aun más. Antes de partir, le pedí que me mostrara el piano y mientras tocaba algunas piezas, contándome las propiedades de dicho instrumento, se me llenaban los ojos de lágrimas. Obviamente, las limpié rápidamente y sonreí. Él, se veía tan contento, relajado, apasionado hablando. Y yo sentía que podría haber dejado pasar mi vida completa para quedarme mucho más, junto a él...

Me dejó en el metro y me despedí con un beso en la mejilla. Él dice "me gusta mucho estar contigo" y me besa en la boca.

Uf... Le dije que sólo pensaría un poco nada más en él y aquí está, otra vez. Le dejé claro que no sucederá nada más, que tiene que pensar en chicas de su edad. Él me responde el "clásico" del hombre joven, saliendo con alguien mayor: "soy más maduro que otros de más edad" -cosa que no necesito cuestionar- y otros, similares. Mi tema es que claramente de tener una relación o algo así, busco proyección y estabilidad... Él, es súper correcto, ha sufrido sus penas amorosas, pero le falta mucho por vivir. No puedo ser tan egoísta... No quiero sufrir tampoco.

Cata, para. ¿No se supone que te tomarías con calma las relaciones y que le ibas a hacer caso a la estúpida lectura del tarot que se te ocurrió hacer? ¿Que ya no te complicarías la vida, que no vas a buscar al hombre ideal ni nada que se le parezca?

Sí. Pero, en mi reciente interés por estar sola, pero "no fanática" (consejo del tarotista, plop), no deseo lastimar a nadie en el camino. No quiero. Realmente prefiero lo de estar sola y/o ermitaña. Anhelo algo distinto para mí. Eso es todo. 

Como todos, pues.

No. No todos quieren eso.

Ya. La gente "normal" seguramente quiere una familia. Y amor. Y ser felices, ¿no?

No tengo ganas de irme a un rollo sociológico para hablar de eso.

No te enojes conmigo, ni te pongas cortante.

No. Si no me enojo. (Eso fue lo otro. Hay personas -amistades por ejemplo- que siempre me critican lo dura que soy con ellas, lo poco afectuosa. En aquellas horas, no podía evitar acercarme y dejarlo acercarse. Tocar su rostro, su cabello...)

Lo único que me gusta de esto es que me cuentas como si lo estuvieses escribiendo. Cuando algo te interesa en serio, aparecen los detalles...

Gracias por escucharme. Viene mi mamá de visita. Debo irme.

OK. Intentemos salir uno de estos días. No puede ser que te pierdas por tantos meses. Además, también tengo un par de cosas que contarte, nada urgente, claro.

Ya, perdona. La actividad no me da muchos espacios. Por eso quise arrancarme al cine, para variar. 

Mejor te hubieses ido conmigo, poh.

Esas películas no te gustan a ti.

¡No me discrimines!

Te conozco. Sólo eso.

Ya. Un abrazo. ¡Chao!

Igual, adiós.

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