martes, 26 de febrero de 2013

Sí, sí quiero.

Ya la verdad es que no quiero saber.

Sí. En realidad, sí quiero. Que me faltó y por qué sabiéndote encantador tienes aquel nivel de desconfianza tan enorme. 

Por qué no logramos comunicarnos. ¿Por qué?

Quizás solo eres un niño grande con traumas como todos. Quizás no quieras crecer nunca y menos conmigo. De hecho, el problema no es que seas un niño (tal vez no es ese el concepto que debiera pensar hacia ti...Muchas veces vi que te comportas como todo un adulto, que responde a las situaciones y le hace frente a la gente -y es un pesado y mandón, no faltaba más), a estas alturas. Lo complicado sucede cuando te veo tan falto del asombro, tan de hacer las cosas como se te antoja. ¿Será que te veo vacío? Buscando suplir espacios con tanta locura y temeridad sin fin. 

Me descompone no poder ser maravillosa, para también aprender y llevarte al cielo (Aunque sé de sobra que lo que te gusta es el infierno).

Y que sorprendida estoy por la diferencia que crees que existe entre estar o no "pololeando". Sorprendida fue poco, aquella vez.

He pagado culpas que no han sido mías. Una lástima. Y también una lástima aquella devastadora persona que te enseñó el camino para crecer tan confuso. Tan solo, en realidad.

Es probable que yo no entienda nada. Pero, es así como lo veo.


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