lunes, 28 de enero de 2013

Me rindo...

Pues así, intentando hablarte durante varios días
la frase se me escucha, como si se me acabara de ocurrir.
Pero, no. Traté de decirla una cantidad considerable de veces
intentando también que ese sería el salvavidas
para esta historia que no sé como sostener
como mirar
y como hacerla enorme
como en alguno momento, pensé sería.

Descubrir que se ha llegado al momento clave
cuándo, además de saber que iniciamos vencidos
ya nos dejamos vencer
esperando -por mínima- una
respuesta favorable de la contraparte;
solo silencio.
No lo sé,
de verdad, no sé que hacer...

Te pedí que hablaras conmigo
que me dijeses cuáles son tus preocupaciones
y como ayudarte,
sin embargo, como siempre...

Te sentí cariñoso y creo en que me extrañaste, así como yo a tí
mas, me rindo. Justamente, para que al menos
los días que nos queden sean felices
y tal vez, bien recordados en el futuro.

*

Ahora, me pesan los pies.
Tal vez todo es por mi propia imagen volátil en el espejo;
la mente se eleva. El cuerpo, confundido entre sus limitaciones.

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