martes, 25 de diciembre de 2012

"Mis tardes con Margueritte" (2010)

                                       
Me alegra que, sin pensarlo, haya esperado para que mi primer posteo número 100 en un año, fuese para recomendar un filme como éste. Les presento mis recuerdos de aquella tarde en que lo ví:

Nunca había ido al Cine Arte Normandie. Y no es porque no haya querido, sino que en un largo período de mi vida, las películas -de cualquier tipo- eran compartidas en casa. Y, pues claro, resultaba muy agradable. Siempre lo fue. Ahora, en los períodos actuales, donde todo se mueve y ya no soy eterna, mis pasos se dirigen a zonas distantes/tintas y pareciese que buscaran sorpresas y nuevos descubrimientos... sin conseguirlo. No sé en que momento, se me olvidó dejar de lado las expectativas.

Pues bien. El domingo recién pasado, me colé para ver una película que alguien más disfrutaría solo. Y fue una excelente idea. Me gustó mucho el cine, con sus butacas antiguas, de dos tipos diferentes...Las de la primera mitad tenían unos respaldos donde se veía la madera...Las segundas de un material que emitía pequeños chillidos. Ahí estábamos y yo, intentaba no ser tan movediza -menos, ruidosa-, pero de verdad que no podía. Las butacas no eran reclinables y si uno deseaba ir un poco más atrás, sonaban. Si te sentabas derecho, sonaban. En fin, sonaban por prácticamente todo.

Me gustaba también, como las pocas personas que veíamos la cinta buscábamos el silencio (a pesar de lo anterior). Nadie comía o comentaba...Al principio, me sentí algo nerviosa, pues a veces no me doy cuenta y tiendo a reaccionar de alguna manera ajena a mi control (como suspirando...ahora no se vienen a mi mente más ejemplos), mas luego la historia comenzó a invadirme y olvidé todo. A la gente, a la persona que tuvo la voluntad de permitirme compartir sus espacios solitarios, a todos, menos a Margaritte (con dos "t", como quiso hacer notar, con el respectivo porqué), aunque por sobre todo a Germain Chazes: hombre tan inocente, tan desierto en sus recuerdos, tan encantador y desubicado...Se descubrió mejor gracias a la enciclopedia que era la mujer. También reí, emocioné y hasta me enrabié con cierto personaje...

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Si busca crítica, señor/ita lector, se encontrará con situaciones dispares. No haga caso y disfrute. Vea que la vida no es solo sangre, competitividad y fingir. También se puede retornar a la inocencia; a alejarse de la corrupción y la estética que nos hace olvidar nuestra humanidad mientras se está, ajeno al valor, al respeto y al sentimiento. Y si la cinta no le gusta, no importa. Ya verá que igual podrá encontrar algo ahí que le dejará el corazón un tanto más limpio. Es inevitable.

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