sábado, 15 de octubre de 2011

Estar enfermo y solo...Mal rollo

¡Ay! Miranda...Me quedo con una sensación rara, cuando corto la línea, después de su desahogo. "¿Será que lo que yo necesito es tan difícil de encontrar?" -Me dice-"Un hombre que al verme enferma, no espere nada y me tome y corra conmigo a un hospital para que alivien mi dolor. Sé que sería lo mismo que haría yo. Uno que, al verme frágil, no se sienta incómodo o aburrido, sino que desee cuidarme, porque me ama y no solo piense en hacerme reír y luego desaparecer. Mis relaciones no funcionan, porque, dentro de lo que busco, al parecer existen muchos detalles y yo he creído que exagero y me fijo en otras cosas al principio, cosas que son letales y después me tendrán sola y llorando al teléfono a alguien... Recuerdo una vez, en que una suegra ofreció llevarme al médico, mientras que, el novio de turno, andaba en marte pasándolo excelente. Obviamente me negué a ir con ella -agradeciendo cortésmente el gesto, claro-; en primer lugar, la señora iba de salida y sintió pena un momento y segundo, porque nunca fuimos amigas o cercanas y me hizo sentir peor... Ah...Estar enfermo y solo, no se lo deseo a nadie." Sin duda le ofrecí mi tiempo, pero sé que para ella este no era el momento de ser vista por una amiga, sabiendo además, que me encontraba cumpliendo con los pendientes; admito que la entiendo...

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