viernes, 18 de julio de 2008

The Game


Frente al espejo, cual personaje ficticio


uñas saliendome crujientes de los dedos,


encías que pican y uno a uno los dientes son absorbidos por la boca


o se deslizan hacia las profundidades del lavamanos;


Soy piel tomando un color matizado entre café y verdoso...


No hay miedo alguno, solo un dolor agudo en ciertas zonas que no resisten


el cambio tan repentino.


Mutan los engranajes que unen las articulaciones,


los ojos corren una carrera velozcabellos dispersos a mi alrededor.


Huesos perdiendo consistencia


intento tomar el letal y descubrir el color de la sangre:


como el sr. Berns solo me desinflo com un globo...


Qué hacer?Desesperarse no es la solución.


Quisiera que en estos últimos minutos en que me encuentro entre los otros o, los nuestros,


aparecieran las imágenes y recuerdos queridos del pasado, pero nada.


Veo que lo he olvidado todo y descubro con sorpresa, que me reconforta.


Quien dirige esta historia ve que he ganado la etapa y aparezco viva en mi casa.


Entera y teñida.


Incluso, me regalan energía de salud y vitalidad.


Unos kilos menos me desplazan con más facilidad.


No quiero ser parte del juego, pero ya dije. Es otro.


Me obligan y no queda de ídem.


Es más, están tan modernos los juegos que hasta pueden agregar o modificar carácteres de mi personalidad. Ahora, me río a pesar de que no me hace gracia.Aunque, es una risa pegajosa, otros que no saben que también son manejados, se ríen junto a mí. Eso sí. La desadaptación no se acaba en este nuevo nivel. Se queda. Me oiste?


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